El Renacer de la Hacienda Cartagena: Un Legado Cañari en el Corazón de Oña

En el límite donde la historia mítica se funde con la arquitectura colonial, emerge la Hacienda Cartagena. Ubicada a 90 kilómetros de la ciudad de Cuenca, esta propiedad no solo representa un hito geográfico en la vía a Loja, sino que se erige como el guardián de una herencia que se remonta a los orígenes mismos de la nación Cañari.

 

Un Territorio Forjado en la Resistencia

Para comprender el valor de Cartagena, es necesario mirar hacia el pasado. El antiguo territorio Cañari, que abarcaba desde el nudo del Azuay hasta las costas de Jambelí, fue el escenario de una cultura de esplendor y valentía. Según sus mitos fundacionales, este pueblo nació de la unión de dos hermanos con dos Wakamayas, una estirpe que resistió con fiereza la conquista incaica en el siglo XV. Su destreza guerrera fue tal que el propio Huayna Cápac les confió la vigilancia del Tahuantinsuyo.

Esa misma energía de protección parece haber impregnado las tierras del cantón Oña, donde siglos más tarde se erigieron las grandes haciendas que hoy definen el paisaje cultural de la zona.

El Siglo XVIII: Arte y Cascarilla

La región de Susudel, hoy Patrimonio Cultural, se convirtió en el siglo XVIII en un centro de sensibilidad artística y religiosa. Mientras Juan de Orellana decoraba su capilla con pinturas de los cuatro evangelistas y representaciones de los continentes, la economía local se sustentaba en un recurso vital: la cascarilla. Este producto, extraído de los bosques de la zona, fue la cura fundamental contra el paludismo a nivel mundial, otorgando a estas haciendas una relevancia que trascendió las fronteras del continente.

 

Cartagena: Siglos de Historia y Tradición

Conocida originalmente en 1732 como «San Pedro del Cachi», la Hacienda Cartagena ha sido testigo de la evolución del sur ecuatoriano. Desde la propiedad de Pedro Olana y Legasa y el legado de su hija María junto al español Juan Bustamante, la hacienda ha pasado por manos ilustres, incluyendo cuatro generaciones de la familia Malo.

Su importancia religiosa se consolidó en 1920, cuando la Iglesia Católica depositó en su hermosa capilla santas reliquias traídas directamente desde Roma, un evento que marcó la identidad espiritual de la región y que culminó con procesiones multitudinarias en honor a la Virgen.

Un Presente de Turismo y Café

Hoy, la Hacienda Cartagena vive un nuevo capítulo. Bajo la administración de su actual propietario alemán, la propiedad ha sido rehabilitada como un destino turístico de primer nivel que honra su pasado mientras mira al futuro.

Los visitantes pueden sumergirse en la vida del campo a través de:

  • Turismo Activo: Cabalgatas y caminatas por los senderos que alguna vez recorrieron próceres y presidentes como Jerónimo Carrión.

  • Cultura Cafetalera: La hacienda mantiene sembríos de café de altura, permitiendo a los huéspedes conocer el proceso de producción de uno de los productos insignia de la región.

  • Hospitalidad Histórica: Con servicios de alojamiento y restaurante, la hacienda ofrece una pausa de serenidad en medio de la imponente geografía de Oña.

La Hacienda Cartagena es, en definitiva, un puente entre el esplendor de la nación Cañari y la hospitalidad moderna, manteniendo viva la esencia de una tierra que ha sabido conservar su belleza a través de los siglos.

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